Puntual y solemne, Chalupa se reunió con el alcalde, Marco Morala, en la plaza consistorial. En un acto cargado de simbolismo, el primer edil hizo entrega al representante magial de la Llave Mágica de la ciudad. Un gesto crucial, pues Morala entregó tres copias adicionales del preciado objeto, una para cada uno de los Reyes de Oriente: Melchor, Gaspar y Baltasar. Esta ceremonia garantiza que Sus Majestades puedan acceder a todos los hogares ponferradinos en la madrugada del 6 de enero para dejar sus ansiados regalos.
Una vez cumplido el protocolo, la magia tomó las calles. La lluvia cedió su protagonismo al brillo de la carroza del Mago Chalupa, que, acompañado por su séquito de fieles pajes, inició un recorrido triunfal por el casco antiguo. La comitiva se dirigió lentamente hacia su residencia temporal: el imponente Castillo de los Templarios, donde el embajador descansará hasta la noche más mágica del año.
Pero el trayecto fue mucho más que un desfile. Fue un puente directo entre los sueños de los niños y el lejano Oriente. A lo largo de las calles adoquinadas, los más pequeños, con sus cartas cuidadosamente dobladas y sus deseos escritos, aprovecharon la oportunidad para depositarlas en el buzón especial que Chalupa lleva consigo. Cada sobre, cada dibujo, será entregado por él personalmente a los Reyes, asegurando que ninguna petición se pierda en el camino.


























