Ayer, sábado 31 de octubre, el Mesón Real de Molinaseca cambió por completo el rumbo de la jornada para dejar atrás los disfraces convencionales de Halloween. De la mano de Los Otros Eventos, el establecimiento se transformó en un rincón de México con una tarde dedicada por entero a la entrañable tradición de la Noche de Muertos congregando a unas 250 personas.
El espacio lució una cuidada ambientación protagonizada por un vistoso Altar de Muertos, velas parpadeantes y las inconfundibles flores de cempasúchil que impregnaron todo el lugar. No faltaron las calaveritas, el papel picado artesanal, las mariposas monarca ni la entrañable figura de un perrito Xoloitzcuintle, elementos imprescindibles de esta festividad que rinde culto a la vida y al recuerdo.
Los más pequeños fueron los grandes protagonistas de la tarde, disfrutando de sesiones de pintacaras y de una sala de cine habilitada para proyectar la película Coco. El momento más especial llegó con el espectáculo protagonizado por Héctor y Miguel, los personajes del famoso film, quienes explicaron a grandes y pequeños el verdadero sentido de la celebración y su conexión cultural con el Samaín berciano, uniendo así ambas orillas en el recuerdo a los que ya no están.
La música actual animó el ambiente mientras los niños rompían las piñatas para llenar de chucherías sus bolsillos. Para combatir el fresco de la tarde, la merienda reunió a todos alrededor del chocolate con bizcocho y las tradicionales castañas, mientras los adultos disfrutaban además de un buen vino y chorizo escaldado. La celebración se prolongó hasta las diez de la noche, momento en el que los asistentes más infatigables dieron por concluida la jornada, con los más pequeños ya durmiendo plácidamente.


















