La culminación de las torres centrales de la Sagrada Familia ha revelado uno de los secretos de ingeniería más fascinantes y mejor guardados de la arquitectura contemporánea. El templo ideado por Antoni Gaudí se alza hoy imponente hacia el cielo de Barcelona gracias a una pionera simbiosis tecnológica que conecta de forma directa a la industria de la comarca de El Bierzo con la multinacional alemana Henkel: el uso de 24 toneladas de adhesivo estructural Loctite para cohesionar los bloques de piedra con el acero inoxidable de alta resistencia fabricado por la empresa Roldán en Ponferrada, sumado a la posterior corona de vidrio óptico de alta tecnología producido por Tvitec.
Esta sorprendente revelación técnica coincide con una doble efeméride histórica: el centenario del fallecimiento de Antoni Gaudí y el 150º aniversario de Henkel. La ingeniería del siglo XXI ha permitido acelerar el histórico proyecto mediante un sofisticado sistema de construcción modular que ha acortado los plazos previstos en varias décadas.
El ‘héroe invisible’: Loctite EA 9497
Durante más de diez años de colaboración silenciosa, el equipo de ingenieros de la basílica ha empleado el adhesivo de altas prestaciones LOCTITE EA 9497. Su función consiste en adherir físicamente el núcleo de piedra de los 826 paneles modulares con los tensores y las estructuras internas de acero inoxidable corrugado producidas en la planta berciana de Roldán.
Al unirse y reaccionar químicamente, los dos componentes del producto se vuelven completamente inertes. Esto fusiona ambos materiales en un bloque monolítico perfecto, haciendo que la piedra y el metal trabajen mecánicamente como si fuesen una sola estructura. Gracias a esta cohesión molecular, la estructura resultante posee una solidez tan extrema que es capaz de soportar tensiones equivalentes a una carga de 100.000 personas por metro cuadrado, garantizando una durabilidad milenaria que no sufre degradación alguna con el paso del tiempo.
La luz del Bierzo corona la Torre de Jesucristo gracias a Tvitec
A la solidez interna del acero de Roldán y la química de Henkel se le suma el protagonismo visual absoluto del remate del templo. La empresa berciana Tvitec (a través de su división Tvitec Cricursa) ha sido la encargada de fabricar el espectacular acristalamiento de la monumental Cruz panorámica transitable que corona la Torre de Jesucristo, situada a unos 176 metros de altura. Curiosamente esta torre no utiliza el adhesivo de Henkel, pero necesita la solidez del resto para mantenerse en pie.
Esta obra, descrita por expertos como una pieza de auténtica orfebrería geométrica, ha sido moldeada de forma individualizada en sus instalaciones del macropolígono del Bayo (Cubillos del Sil / Ponferrada). Se trata de un conjunto de vidrios curvos y poliédricos de alta resistencia, diseñados con recubrimientos cerámicos esmaltados y reflejos dorados. La innovadora tecnología de Tvitec permite maximizar la entrada de luz natural hacia las galerías interiores del mirador más alto de Barcelona, cumpliendo simultáneamente de forma impecable con las brutales exigencias de resistencia al viento y seguridad estructural que impone la altura.

Un ahorro de 40 años en mano de obra
La técnica del tensado del acero industrial unida al pegado de precisión con Loctite ha permitido levantar las monumentales torres centrales de una forma extraordinariamente rápida, reduciendo drásticamente el proceso tradicional y ahorrando estimativamente unos 40 años de compleja mano de obra tradicional a pie de obra.
Desde la dirección de Henkel Ibérica se ha destacado que este hito demuestra cómo la innovación industrial puede resolver desafíos que parecían inalcanzables. Con su altura definitiva, la Sagrada Familia se consolida oficialmente como el templo religioso más alto del planeta, sustentado sobre cimientos del siglo XIX y coronado gracias a la vanguardia química y la maestría metalúrgica y vidriera de El Bierzo.



