El recinto multitudinario de la capital española —rebautizado temporalmente como Estadio Shakira con motivo de su histórica residencia de 12 conciertos— vivió este viernes 25 de septiembre una de sus noches más memorables dentro de la gira Las Mujeres ya no lloran World Tour. Una velada cargada de sorpresas donde la artista colombiana revolucionó al público al invitar a Alejandro Sanz para cantar juntos el éxito La Tortura. Sin embargo, más allá del arrollador directo, la mirada de la comarca de El Bierzo estuvo puesta sobre el escenario por un motivo muy especial: la presencia del ponferradino David Álvarez.

El conocido locutor y DJ de LOS40 formó parte activa del espectáculo al integrarse en la codiciada «manada de la loba», la dinámica interactiva en la que un selecto grupo de invitados escolta a la cantante en su icónico desfile desde el backstage hasta el escenario principal. Ataviado con el reglamentario chubasquero plateado de estética futurista y gafas oscuras, el berciano aportó el sello de la tierra a una de las citas musicales más importantes del año en España.
Esa misma noche, el locutor ponferradino compartió pasarela y confidencias en el backstage con otros rostros muy populares del panorama mediático actual, como el cantante y presentador Xuso Jones, la modelo y empresaria Alice Campello, la cómica Ana Brito (El show de Briten) y el humorista digital Sensillo Con S, sumándose a una lista exclusiva de celebridades que han pasado por la manada en Madrid, como Paula Echevarría, Chanel o Lola Lolita.
«Curiosa y divertida», pero a 30 grados de temperatura
Pisar las tablas junto a una de las mayores leyendas de la música latina es una experiencia inolvidable, aunque detrás de los focos siempre hay intrahistoria. Según ha confesado el propio David Álvarez, la vivencia resultó «curiosa y divertida», si bien el factor climático endureció los momentos previos al show.
La organización requirió que los miembros de la manada se enfundaran los llamativos y poco transpirables trajes plateados dos horas antes de salir a escena. Todo ello en una tarde donde los termómetros de Madrid rozaban los 30 grados de temperatura, convirtiendo la espera en el backstage en una auténtica prueba de resistencia antes de desatar la locura colectiva junto a Shakira frente a decenas de miles de fans.
Pese al calor y los rigores de la producción, el ponferradino cumplió con creces su papel de ‘lobo’ protector, dejando constancia de que el talento del Bierzo no se pierde ninguna gran cita, ni siquiera las de carácter internacional.



