Tito y Tita, Valeriano y María Oliva, nuestros “bercianitos” a los que veíamos con admiración cada vez que aparecían en la televisión allá por los años ochenta se han subido al escenario después de 27 años de su retirada y por última vez (o no) en las Fiestas de la Encina de Ponferrada.
Se nota cuando algo se hace con cariño y este regreso se hizo con mucho cariño. No querían defraudar a su gente y por supuesto que no lo hicieron. Al contrario, el auditorio se convirtió en un cóctel de nostalgia y emotividad hilvanado con las colaboraciones que se unieron a lo largo de la gala que superó las dos horas de duración.
Los hermanos de Fabero del Bierzo que fueron conocidos al otro lado del mundo teniendo incluso el atrevimiento de cantar rancheras en México, llegaron a vender más de medio millón de discos a lo largo de su carrera y le debían a su paisanos este recuerdo.
El espectáculo abrió con un cariñoso recuerdo para Manuel Pérez Álvarez, el corresponsal en los ochenta de Fabero para Radio Juventud de Ponferrada, Para Yolanda Ordás e Ignacio Linares y para Gelete de Radio León que fueron quienes les dieron ese empujón necesario para que unos niños de un pueblo minero se catapultaran a la esfera de artistas españoles con proyección internacional.
La noche tuvo dos partes, en la primera versionaron grandes éxitos de otros artistas como Miguel Bosé, José Luis Perales o incluso Nacha Pop. Acompañados de la Banda de Música Ciudad de Ponferrada y también por corales como Solera Berciana que hizo los coros al conocido “Gracias por la música” de Juan Pardo.
En la segunda parte, un mariachi acompañó a los hermanos Cachón haciendo clásicos mexicanos y muchos de sus grandes éxitos. Uno de los momentos más épicos del concierto fue la salida a escena de Juan Salazar de Los Chunguitos con el que cantaron el conocido hit “Me quedo contigo. Ya en la parte final del concierto, una nutrida delegación faberense se acerco al pie del escenario ataviados con camisetas y pancartas a los que dedicó “Yo soy de un pueblo” y también se acercaron a Yolanda Ordás, presente en primera fila para darle un ramo. La lluvia en forma de chirimiri acompañó el concierto, aunque respetó el buen hacer de unos emocionados Tito & TIta que ponen un gran broche a su carrera.



































































