Ponferrada ha vuelto a realizar su mágico viaje en el tiempo. La Noche Templaria 2026 ya late con fuerza en el corazón de la ciudad, desplegando su manto de misticismo, historia y tradición en unas jornadas marcadas por la alta participación y una meteorología inmejorable. Para celebrar el arranque de esta recreación medieval, repasamos a través de nuestra amplia galería de imágenes los tres actos centrales que han marcado el inicio de los días más mágicos del año en el Bierzo.
1. El futuro de la Orden: 16 nuevos pequeños escuderos
La emblemática Plaza de la Encina se convirtió en el escenario de uno de los momentos más entrañables y emotivos de las fiestas. Un total de 16 niños y niñas fueron ordenados como nuevos pequeños escuderos de la Orden del Temple. Arropados por decenas de familiares, vecinos y visitantes, los más pequeños de la casa asumieron con seriedad y orgullo el blanco y el rojo de sus capas y capuchas. Este emotivo acto no solo llena de vistosidad el Casco Antiguo, sino que asegura el relevo generacional, garantizando que el legado templario siga vivo en el corazón de Ponferrada durante muchos años más.
2. Solemnidad en el Castillo: La ordenación de los nuevos Caballeros Templarios
La noche cobró una atmósfera de misterio y solemnidad con la esperada investidura de los nuevos Caballeros Templarios. Bajo el amparo de los imponentes muros del Castillo de los Templarios, los aspirantes vivieron el ritual de su ordenación, jurando defender el espíritu de la Orden. El juego de luces, el sonido de las espadas y el riguroso protocolo medieval envolvieron una ceremonia que cautivó a todos los presentes y que vuelve a consolidarse como el eje místico de esta fiesta recreativa. El Gran Maestro honorífico fue en esta ocasión Olivier Bao, Jefe de Bomberos de Ponferrada.
3. Respeto y memoria: Ofrenda ante el Caballero de Bronce
La plaza del Ayuntamiento y las calles aledañas vibraron con el tradicional desfile que culminó en la ofrenda floral ante la estatua del Caballero de Bronce. En un acto cargado de simbolismo y respeto por la historia local, las agrupaciones templarias rindieron tributo a las raíces medievales de la ciudad. El color de los estandartes, los trajes de época y el redoble de los tambores atrajeron a una multitud de ponferradinos y turistas que no quisieron perderse este ya clásico homenaje.





































































































































































