Los sotos de castaño del Bierzo: de la tradición a activos estratégicos de la bioeconomía

Un estudio pionero impulsado por la Mesa del Castaño del Bierzo y desarrollado por el centro tecnológico Cesefor ha revelado que los sotos de castaño son mucho más que productores de madera y castañas. Según la investigación, estos ecosistemas se consolidan como activos estratégicos capaces de generar servicios ambientales con un valor económico cuantificable, sentando las bases para un nuevo modelo de bioeconomía en la comarca.

El equipo técnico ha utilizado modelización avanzada para cartografiar los llamados Servicios Ecosistémicos (SSEE), transformando datos complejos en métricas que permiten reconocer el valor del agua limpia, el aire puro y la biodiversidad que estos bosques aportan a la sociedad.


Hitos clave del estudio: El valor de “lo invisible”

La investigación destaca cuatro áreas fundamentales donde los sotos actúan como motores de bienestar y estabilidad económica:

  • Regulación Hídrica y “Efecto Esponja”: Los sotos optimizan el balance hídrico, con un rendimiento medio de entre 300 y 400 mm por hectárea al año. Funcionan como esponjas naturales que infiltran el agua, garantizando el caudal de los ríos durante el verano, algo vital para el riego y el consumo humano.
  • Escudo contra el Cambio Climático: Se ha cuantificado que estos bosques fijan una media de 2,6 toneladas de CO₂ por hectárea al año. Si los castañicultores pudieran acceder al mercado europeo de derechos de emisión (con precios en torno a 71 €/Tn), este servicio tendría un valor de entre 185 y 227 euros por hectárea anuales.
  • Soporte de Biodiversidad: El análisis sitúa a los sotos entre los ecosistemas de mayor calidad ambiental del Bierzo, con puntuaciones de hasta 0,9 sobre 1 en capacidad para albergar vida silvestre y actuar como corredores biológicos.
  • Reservorio de Polinizadores: La abundancia de polinizadores (como abejorros) en los sotos es un 67% superior a la media comarcal, llegando incluso a triplicarla en algunas zonas. Esto beneficia directamente la productividad de los cultivos agrícolas cercanos.

Un cambio de paradigma en la gestión

El estudio busca romper con el modelo forestal meramente extractivo. Como explica Ricardo Quiroga, investigador de Cesefor: “Invertir en el conocimiento riguroso de nuestro medio natural es invertir en nuestra economía futura”. La calidad de estos datos es ahora una herramienta sólida para la toma de decisiones sobre el territorio.

Desde la Mesa del Castaño subrayan que este trabajo es el fundamento técnico necesario para que los gestores y propietarios puedan acceder a nuevas fuentes de financiación, como los pagos por servicios ambientales o mercados de carbono. En definitiva, mantener los sotos en buen estado no es solo una cuestión de herencia cultural, sino una garantía de estabilidad económica frente a los desafíos climáticos actuales.