Tocaba noche de los ochenta y los noventa, así que la apuesta del Ayuntamiento fue por la banda Sabinera, formada por experimentados músicos que han acompañado durante muchos años al cantautor jienense en sus giras. En la plaza del Ayuntamiento de Ponferrada hicieron disfrutar a los bercianos que se acercaron para escuchar algunas de las mejores canciones de Sabina, interpretadas con el corazón.
Tras casi hora y media de concierto, en el que incluso llegaron a subir dos voluntarios al escenario para cantar con la banda, llegó el momento de recibir a Javier Ojeda, ex-líder de Danza Invisible.
El malagueño hizo del título de su último disco “Incorrecto” el pilar de su concierto. Entró en el escenario fumándose un cigarro y su actuación estuvo llena de divertidos momentos. Comenzó con canciones menos conocidas, pero poco a poco fue intercalándolas con algunos de los grandes éxitos de décadas anteriores, que dispararon la nostalgia entre los asistentes.
Ojeda es un monstruo de la interpretación. Juega con una voz diferente y privilegiada que conserva a la perfección a sus 62 años. Es un TDAH de manual: saltó, botó, bajó del escenario, cantó con el público y se mostró encantado de hacer disfrutar a los bercianos.
Después llegó La Guardia y, si bien su puesta en escena fue más tranquila, sus grandes éxitos hicieron disfrutar a quienes en los ochenta y los noventa eran más jóvenes.
































