La Semana Santa de Ponferrada, declarada de Interés Turístico Nacional, ha quedado oficialmente inaugurada con un emotivo pregón protagonizado por el doctor Alejandro Santos Mayo, cabañçes, berciano y neurocientífico, que volvió a su tierra natal para reflexionar sobre la fuerza emocional y familiar de una de las celebraciones más arraigadas del Bierzo.
El acto estuvo arropado por el alcalde Marco Morala, quien recordó la riqueza histórica de la Semana Santa local y alabó la alta calidad de sus pregoneros. Morala evocó con emoción sus recuerdos del pregonero «cuando era un niño que tocaba el bombo con toda la ilusión del mundo», y destacó cómo la tradición se mantiene viva gracias a la transmisión entre generaciones. “Es una celebración de sentimiento y familia —afirmó—, que hace volver a muchas familias a Ponferrada para revivir lo que aprendieron de sus abuelos”.
En su discurso, el doctor Santos Mayo expresó su gratitud por haber sido elegido pregonero y confesó que regresar a Ponferrada le produce “un orgullo enorme”. En su intervención, conectó su profesión en neurociencia con las emociones que despierta la Semana Santa: “Las procesiones, la música, el silencio o la compañía de los tuyos activan sentimientos profundos que nos definen como comunidad”. Para él, lo más especial es “volver a casa cada Semana Santa y reencontrarse con la gente, con las limonadas y con la vida de siempre”.
El pregón, seguido por un numeroso público en una jornada marcada por el buen tiempo, se convirtió en el punto de partida de una Semana Santa que combina devoción, tradición y arraigo. Las hermandades y cofradías dieron el pistoletazo de salida con el tradicional recorrido del Nazareno Lambrión Chupacandiles, que desde el siglo XVII anuncia la llegada de los días grandes de la Pasión.























