No es un 1 de mayo cualquiera en Cacabelos. Desde primera hora de la mañana, el aroma a pulpo á feira y el bullicio de los mercaderes han tomado las calles de la villa, confirmando que la Feria de la Cruz de Mayo sigue siendo el evento más esperado de la primavera en la comarca. Miles de bercianos y visitantes se han dado cita hoy en un recinto ferial que se extiende por las principales arterias del municipio, ofreciendo desde maquinaria agrícola hasta los productos artesanos más variados.
Un legado que viaja desde 1754
Hablar de la feria de mayo en Cacabelos es hablar de historia viva. Sus orígenes se remontan a mediados del siglo XVIII, concretamente a un privilegio otorgado por el rey Fernando VI en 1754. En aquel entonces, se concedió a la villa la potestad de celebrar una feria franca de quince días de duración, lo que consolidó a Cacabelos como el gran enclave logístico y comercial entre la meseta y Galicia.
Lo que antaño era una feria puramente ganadera, donde los tratos se cerraban con un apretón de manos y un brindis, ha evolucionado hasta convertirse en un escaparate multidisciplinar. Sin embargo, el espíritu no ha cambiado: la feria sigue siendo ese punto de encuentro donde el sector agrícola del Bierzo toma el pulso a la temporada.
Maquinaria, artesanía y el ritual del pulpo
A mediodía de hoy, las cámaras captan el ambiente vibrante de la Plaza Mayor y la calle Santa María. El sector de la maquinaria agrícola sigue siendo uno de los grandes reclamos, recordando el ADN vitivinícola y frutícola de la zona. A su lado, los puestos de artesanía, textil y productos agroalimentarios completan un puzle de colores y sabores difícil de igualar.
Pero si hay una imagen que define esta jornada es la de las pulperas. Cumpliendo con el ritual, las calderas de cobre no han dejado de humear desde el amanecer. Comer el pulpo en Cacabelos el 1 de mayo no es solo una elección gastronómica; es un acto de identidad berciana, el momento en el que familias y amigos brindan con los primeros caldos de la temporada por lo que está por venir.
Una feria que mira al futuro
A pesar de los cambios en los hábitos de consumo, la feria de Cacabelos demuestra cada año una salud de hierro. La capacidad de la villa para atraer a expositores de toda la geografía nacional —desde artesanos gallegos hasta curtidores castellanos— mantiene este evento como una pieza clave de la economía local.
Con el sol de mediodía bañando las terrazas y el sonido de las orquestas empezando a asomar, Cacabelos se prepara para una tarde de celebración que se alargará hasta la caída del sol. Una vez más, la Feria de Mayo ha demostrado que, en el Bierzo, la tradición no es algo que se guarda en los libros, sino algo que se vive, se come y se disfruta en la calle.












