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Al borde del precipicio

Estoy hundido. Hoy era el día para dejar esta puta angustia a un lado y respirar aliviados. Partido en casa, con la vuelta de Ríos Reina y Russo, y contra uno de los peores equipos de la categoría. Y ni así se logró puntuar.

Todo es preocupante en estos momentos. No somos capaces de marcar un triste gol, y aunque pase una jornada tras otra con algún error grave defensivo, el siguiente día seguirá habiendo otro. Ya teníamos suficiente con René, Noguera, Manzanara y Trigueros, para que también se sume a la fiesta Ríos Reina. El Lugo, que no propuso nada, que ni siquiera buscó la victoria, que se pasó la segunda parte viendo cómo fallábamos ocasiones delante de Cantero, se va con los tres puntos. No se lo creen ni ellos. Porque, esta vez sí y al contrario que en partidos anteriores, sólo hubo un equipo que peleó por los tres puntos, y es la Deportiva. Pero ni con estas.

La realidad es que cualquier rival nos tumba sin hacer nada de otro mundo. Estadio de Gran Canaria, partido para dormir al personal, nadie se acercaba ni a charlar con los porteros, pues 3–0 en un abrir y cerrar de ojos, y al avión con carita de tontos. Estadio El Toralín, el Lugo viene jugándose la vida pero demuestra porqué está donde está. Ni siquiera tiraron entre los tres palos hasta que, nuevamente, se les aparece la Virgen en forma de cantada de Ríos Reina, y habemus milagro. Vale que no tenemos la defensa del Cádiz, pero estas pifias hace meses eran impensables. Y mucho menos como mínimo una día sí y día también. Es que es empezar los partidos sabiendo que alguien va a regalar un gol, y que a nosotros nos cuesta la vida ver puerta. Porque esto último es otra preocupación tremenda. Las actuaciones de Kaxe se limitan a saltar a prolongar saques de puerta de René (cuando no los manda a la grada), a Yuri ni se le ve durante todo el partido (ojalá siga al menos pidiendo el balón como en la segunda parte), Ivi López lleva semanas desaparecido, Asier Benito tiene de revulsivo lo que yo de astronauta, Nacho Gil no mete un gol ni equivocándose, a Omar Ramos mejor que ni piense en sacarlo, etc. Y las jugadas a balón parado, con toquecitos en corto y pijadas varias, es más probable que terminen en un gol en contra que en uno a favor.

Tantos golpes seguidos sin apenas tiempo para asimilarlos nos está condenando. Este equipo necesita marcar, necesita verse por delante en el marcador, necesita jugar con un pequeñito colchón, necesita que le salga algo de cara, que por una vez le sonría la suerte. Aquí vemos al Lugo que no pierde ni aunque dé vergüenza, al Deportivo que salva partido tras partido en el descuento, al Albacete que le expulsan rivales y consigue ir puntuando… todos tienen, por mínimo que sea, un golpe de suerte que les permita sumar. Todos menos nosotros, que sólo nos pasan desgracias. La plantilla necesita confianza, necesita creerse realmente que es capaz de revertir esta dinámica, porque que salga un tío a la sala de prensa a decir que todavía se puede, no sirve de nada. Hay que verse en el campo sometiendo a un rival, y que el trabajo sea recompensado.

El tiempo se agota, y los demás equipos están ganando. Lo que hace no mucho era tranquilidad, ahora es una necesidad tremenda de puntuar. Nos estamos asomando al abismo, y de meternos, ya no va a haber tiempo para salir.

Javier Fernández Rodríguez  forma parte de Unión Deportivista y escribe en Vavel.com puedes seguirle en Twitter: @javifdez_1 y U_Deportivista

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