Ponferrada despide a los 92 años a Fernando Fra Abad, una de esas personas cuya vida queda irremediablemente ligada a la historia de la ciudad y, sobre todo, a tantas personas que encontraron en él ayuda, compañía y compromiso.
Fernando Fra estuvo especialmente vinculado a la Real Hermandad de Jesús Nazareno, de la que fue mayordomo y en la que desempeñó durante años numerosos cargos de responsabilidad. Una dedicación que vivió con profunda devoción y que formó parte esencial de su vida.
También fue un hombre inseparable de la Sociedad Deportiva Ponferradina. Con el número dos, era el socio más antiguo del club y durante un tiempo formó parte de su junta directiva. Su pasión por la Ponferradina fue otra de esas constantes que le acompañaron durante décadas.
Pero si hubo un lugar donde Fernando Fra dejó una huella especialmente profunda fue en la atención a quienes más lo necesitaban. Fue el alma del comedor social que abrió sus puertas en 2010, en unos años especialmente difíciles en los que muchas familias y personas necesitaban un plato de comida y, muchas veces, algo más: una mano tendida y alguien dispuesto a escuchar. También estuvo estrechamente ligado al Hogar del Transeúnte San Genadio.
Su compromiso con los demás no entendía de horarios ni de protagonismos. Durante años trabajó desde la discreción, poniendo su tiempo y su esfuerzo al servicio de los demás. Por eso, más allá de los cargos que ocupó o de las instituciones a las que estuvo vinculado, el recuerdo de Fernando Fra permanecerá en las personas a las que ayudó.
Y su historia queda también unida para siempre a la Basílica de la Encina. Ante la imagen de la patrona de Ponferrada rezó y, año tras año, preparó las misas del 8 de septiembre. Allí será despedido mañana, en un lugar que formó parte de su vida y de su fe.
Ponferrada pierde a uno de sus hombres históricos. Se marcha Fernando Fra Abad, pero queda una vida entera de servicio, devoción y entrega a los demás.




