El Mercado Medieval vuelve a ocupar un espacio destacado dentro de las fiestas de La Encina con una importante novedad: estrena ubicación y amplía su oferta hasta alcanzar los 85 puestos. La cita ha abierto este sábado sus puertas con una propuesta que combina artesanía, gastronomía y oficios tradicionales llegados desde distintos puntos de España.
El encargado de inaugurar oficialmente el mercado fue el concejal de Fiestas, Carlos Cortina, quien destacó la consolidación de una actividad que continúa creciendo y sumando nuevos participantes edición tras edición.

Cortina puso también el acento en el carácter histórico de la propuesta, inspirada en la Ponferrada medieval y en los oficios que durante siglos estuvieron ligados al abastecimiento y la vida cotidiana de la población.
El recorrido por el recinto permite encontrar herreros, puestos gastronómicos, joyería y diferentes propuestas artesanales, en un ambiente que busca recrear el pasado medieval de la ciudad y acercar al público algunos trabajos tradicionales.
El edil reivindicó además la importancia de apoyar a los artesanos y preservar unos oficios que forman parte del patrimonio cultural. «Hoy hay que conservar, cuidar a los artesanos, es algo que debe ser transmitido a las generaciones venideras», afirmó Cortina, quien animó a vecinos y visitantes a acercarse al mercado durante las fiestas.
85 puestos con productos de distintos rincones de España
La organización corre a cargo de Lancelot Medieval, cuyo responsable, Manuel, cifra en 85 los puestos instalados este año. La oferta combina productos gastronómicos y artesanía, con alternativas para diferentes gustos y bolsillos.
El recinto cuenta también con una taberna de grandes dimensiones, concebida como un espacio para sentarse y degustar algunos de los productos presentes en el mercado.
Entre las propuestas gastronómicas se encuentran aceitunas y berenjenas de Almagro, empanadas de Valladolid, gominolas artesanas y garrapiñadas, junto a otros productos procedentes de diferentes lugares.
En el apartado artesanal, los visitantes pueden encontrar piezas de plata de ley, bisutería, tatuajes de henna y numerosos artículos elaborados mediante técnicas tradicionales.
La variedad se convierte así en uno de los principales atractivos de un mercado que busca ofrecer algo más que un recorrido entre puestos y convertirse en una experiencia ambientada en otra época.
Una nueva ubicación que convence
El cambio de emplazamiento es una de las grandes novedades de esta edición. Las primeras impresiones del organizador son positivas y Manuel considera que el nuevo espacio ofrece mejores condiciones tanto para los comerciantes como para quienes se acerquen a visitarlo.
«Desde mi punto de vista como organizador del mercado, ha venido para quedarse. Me parece que es el sitio idóneo para estar aquí, para montar este mercado medieval», asegura.
Entre las ventajas de la nueva ubicación destaca especialmente la amplitud del recinto y la posibilidad de disponer de aparcamiento para los vehículos de los participantes, unas condiciones que facilitan el montaje y funcionamiento de la actividad.
«No le molestamos a nadie, nadie nos molesta», resume el responsable de Lancelot Medieval, convencido de que el nuevo emplazamiento puede convertirse en la ubicación definitiva de un mercado que continúa creciendo dentro de la programación de las fiestas de La Encina.





