El primer mural de Asier Vera en La Cabrera plasma la memoria y la resistencia de Yeres

Bajo el título «Recuerda quién eres», la obra inmortaliza a las generaciones pasadas frente a la "casa milagro" que sobrevivió al voraz incendio de agosto de 2025.

El reconocido artista vasco, afincado en el Bierzo, Asier Vera, ha plasmado por primera vez su arte en la comarca de La Cabrera. Lo ha hecho en Yeres, una pequeña pedanía perteneciente al municipio de Puente de Domingo Flórez, mediante una emotiva intervención mural que rinde tributo a las raíces, el esfuerzo vecinal y la memoria intergeneracional.

La iniciativa nace del impulso personal de Raquel, una vecina apasionada por el trabajo del muralista, quien se encuentra en pleno proceso de restauración de las antiguas cuadras que pertenecieron a sus abuelos. En este enclave cargado de recuerdos, el arte urbano ha servido como puente entre el pasado y el futuro de la localidad.

«Recuerda quién eres»: de dónde venimos y adónde volvemos

El mural lleva por título «Recuerda quién eres», una célebre frase inspirada en la película El Rey León que resume la esencia del proyecto. La obra muestra a la generación de los abuelos enseñando el pueblo de Yeres a los más pequeños —Ian y Altea, hijos de Raquel—, representando el origen, la identidad y ese lugar de retorno al que, de una forma u otra, todos volvemos.

Los protagonistas contemplan el pueblo exactamente desde la perspectiva que ofrece la vivienda familiar, un lugar que hoy simboliza la resistencia de toda la comunidad.

De la “casa milagro” al homenaje a los barqueiros

El emplazamiento del mural no es casual. La edificación fue conocida en el pueblo desde el verano pasado como la “casa milagro”, tras el dramático incendio forestal que en agosto de 2025 cercó la localidad. En aquel fatídico episodio, el fuego llegó hasta la misma puerta de la vivienda, donde fue sofocado gracias a la firme e incansable lucha de los vecinos de Yeres, conocidos popularmente como los “barqueiros”.

Con esta obra, Asier Vera y Raquel no solo devuelven la vida a unas antiguas cuadras familiares, sino que dejan inmortalizado el espíritu de superación de un pueblo y el homenaje a una generación de abuelos a los que, según recuerdan sus creadores, “nunca debemos olvidar”.