La apicultura berciana vuelve a situarse en la cúspide de la gastronomía mundial. La miel Oro del Bierzo ha sido galardonada con dos estrellas en los Great Taste Awards 2026, uno de los certámenes de acreditación de alimentos y bebidas más exigentes y prestigiosos del planeta, considerado de forma habitual como los «Óscar del mundo culinario».
La calificación de dos estrellas se encuadra en la categoría “Outstanding”, reservada exclusivamente para productos excepcionales. El jurado —compuesto por una exigente selección de chefs, compradores, comerciantes y periodistas gastronómicos— realiza catas a ciegas sin conocer la marca ni su historial previo, lo que garantiza una valoración imparcial centrada únicamente en la excelencia organoléptica.
Una calidad respaldada por la ciencia
Los catadores han destacado de Oro del Bierzo su aroma intenso, sabor profundo y equilibrado, y un final largo y limpio. No obstante, más allá del análisis sensorial, las propiedades del producto vienen avaladas por exigentes parámetros analíticos:
- Índice Diastásico: Mide la presencia de enzimas naturales. Mientras que el estándar de referencia exige un mínimo de 8 unidades Schade, esta miel alcanza las 27,91 unidades, reflejo de una conservación pulcra y alta calidad biológica.
- Nivel de HMF: Indicador de envejecimiento o sobrecalentamiento. Frente al límite máximo permitido de 40 mg/kg, Oro del Bierzo registra una cifra extraordinariamente reducida de tan solo 0,03 mg/kg, lo que confirma que se trata de un producto extremadamente fresco y de procesado mínimo.
El triplete dorado de 2026
Este nuevo galardón completa un año imbatible para la marca. En lo que va de 2026, la miel ya había cosechado la medalla de oro en los London International Honey Awards y otra medalla de oro en los Paris International Honey Awards.
El origen de esta producción multipremiada se sitúa en los sotos de castaños de Hornija (Corullón), contando además con colmenas en los castañales de Toreno, entornos caracterizados por su rica diversidad floral y el respeto tradicional al medio natural.
Detrás de este éxito se encuentran Luis y Cristina, una pareja de apicultores locales comprometidos con el desarrollo sostenible y la conservación de la esencia del territorio.
«Nos emociona pensar que alguien pueda descubrir una parte de El Bierzo simplemente al probar nuestra miel. En cada tarro hay algo de nuestros sotos de castaños, de nuestras montañas, del trabajo de las abejas y de una forma de producir muy vinculada a la naturaleza», señalan los impulsores del proyecto.




