La Universidad de León descifra el “cóctel ambiental” que provocó la histórica ola de incendios de 2025

La Universidad de León descifra el “cóctel ambiental” que provocó la histórica ola de incendios de 2025

León — Un año después de la devastadora campaña de incendios forestales que azotó el noroeste de la Península Ibérica en 2025, investigadores de la Universidad de León (ULE) han arrojado luz sobre las causas de una catástrofe que marcó un punto de inflexión en la historia reciente de España. El estudio desvela que la trágica cifra de más de 524.000 hectáreas calcinadas fue el resultado de una perfecta y letal combinación de factores ambientales.

Un análisis científico de una campaña sin precedentes

La investigación, liderada por los científicos Leonor Calvo, José Manuel Fernández Guisuraga y David Beltrán Marcos, pertenecientes al Grupo de Ecología Aplicada y Teledetección (GEAT) de la ULE, analizó minuciosamente 66 grandes incendios forestales (aquellos que superaron las 500 hectáreas) ocurridos en el verano de 2025 en España y Portugal. Utilizando inteligencia artificial, teledetección y análisis espacial, el equipo desmenuzó un escenario que concentró fuegos históricos, como las 90.000 hectáreas arrasadas en la provincia de León o las 37.000 del incendio de Molezuelas de la Carballeda en Zamora.

Los expertos determinaron que la magnitud de la catástrofe respondió a un “cóctel de factores ambientales” simultáneos:

  • Sequía acumulada extrema durante los meses previos.
  • Bajos niveles de humedad atmosférica en los días previos a los fuegos.
  • Fuertes vientos que propiciaron una veloz propagación.
  • Una elevada carga de combustible vegetal listo para arder.

Esta sincronía dio pie a once denominados Eventos Extremos de Fuego, incendios tan rápidos e intensos que desbordaron por completo la capacidad de respuesta de los equipos de extinción.

Un golpe severo a los espacios protegidos

El impacto ecológico reflejado en el informe es alarmante. Más del 65% de la superficie quemada registró daños ambientales altos o muy altos, debido a la densidad de las masas forestales y a las complejidades de un terreno con fuertes pendientes.

“La enorme capacidad de estos incendios para alterar el funcionamiento de los ecosistemas es evidente”, advierte el investigador David Beltrán.

Además, el estudio destaca un dato especialmente sensible: cerca del 40% del área afectada en España contaba con algún tipo de protección ambiental, como Parques Naturales o Reservas de la Biosfera. La pérdida de biodiversidad en estas zonas es crítica, puesto que muchas de las especies autóctonas no están adaptadas a incendios de un comportamiento tan extremo, dificultando severamente su regeneración natural.

El reto del cambio de paradigma y la prevención

El grupo GEAT, avalado por cuatro décadas de trayectoria investigadora, advierte que en los últimos 15 años el comportamiento del fuego en el suroeste de Europa ha cambiado de forma acelerada, dando paso a incendios cada vez más grandes y severos que ponen en jaque la resiliencia de la naturaleza.

Ante esta nueva realidad de incendios incontrolables, los científicos instan a las administraciones a implementar modelos de gestión adaptativa del territorio que incluyan la ecología del fuego dentro de los planes forestales y de conservación.

De cara al presente verano de 2026, la ciencia vuelve a recordar que el factor humano sigue siendo clave: “La mayoría de los incendios forestales son evitables. Extremar la prudencia sigue siendo la herramienta más eficaz para reducir el riesgo”, concluyen desde el equipo de la Universidad de León.