Copa del Mundo: si España termina primera de grupo, este podría ser su camino hacia el título

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Si España confirma los pronósticos y termina primera del Grupo H, podría beneficiarse de un camino teóricamente más favorable en las primeras rondas eliminatorias del Mundial 2026. En el nuevo formato de 48 selecciones, los ganadores de grupo suelen evitar algunos cruces especialmente duros de entrada, aunque el dibujo completo también depende de los mejores terceros clasificados. No es de extrañar que numerosos especialistas consideren a la selección española como uno de los países favoritos para ganar el Mundial. La Roja cuenta con una plantilla llena de jugadores de primer nivel que destacan semana tras semana en los campeonatos más importantes del planeta, lo que alimenta la ilusión de sus aficionados de cara al torneo.

El matiz es importante porque el nuevo Mundial no se parece al formato tradicional de 32 equipos. La ronda de 32 añade una eliminatoria extra y, por tanto, aumenta el margen para las sorpresas, las prórrogas, las tandas de penaltis y los partidos incómodos contra selecciones que llegan con menos cartel pero con mucho orden competitivo. Para España, acabar líder no sería una garantía de tranquilidad, pero sí una forma de entrar en el cuadro con mejores sensaciones y, sobre todo, con la posibilidad de administrar esfuerzos antes de que aparezcan los gigantes del torneo.

El posible camino hacia la segunda estrella

El punto de partida es claro: según el cuadro oficial, el ganador del Grupo H jugará la ronda de 32 contra el segundo del Grupo J. Eso significa que, si España acaba líder y Argentina cumple también como favorita en su grupo, La Roja podría evitar al vigente campeón en el primer cruce y medirse a una selección como Austria, Argelia o Jordania, siempre según cómo termine esa zona. Después, el camino se abriría hacia un cruce de octavos contra el ganador de un duelo entre segundos de los grupos K y L, antes de unos cuartos donde ya podrían aparecer rivales de más peso. El calendario del Grupo H confirma que España comparte fase inicial con Cabo Verde, Arabia Saudí y Uruguay, de modo que terminar primera exigiría resolver bien un grupo con un rival sudamericano de enorme tradición. La ventaja del liderato no estaría tanto en encontrar un camino fácil como en ordenar mejor los esfuerzos antes de las rondas donde ya no hay margen de corrección.

El duelo ante Uruguay, en particular, podría marcar el tono del grupo. Si España llega a ese partido con seis puntos, tendría margen para gestionar; si se complica alguna de las dos primeras jornadas, el cierre podría convertirse en una prueba de máxima tensión. Ahí entran factores que muchas veces no aparecen en los análisis previos: diferencia de goles, tarjetas, rotaciones, estado físico y capacidad para no perder el control emocional cuando el calendario aprieta. En un torneo largo, el camino hacia el título empieza mucho antes de los cruces: empieza en la manera de resolver los partidos que, sobre el papel, parecen obligatorios.

Los grandes rivales por el título

La ventaja de quedar primera no garantiza una ruta sencilla, porque el Mundial siempre castiga cualquier desconexión. Francia mantiene una plantilla profunda y física; Brasil llega con talento ofensivo y jerarquía; Argentina defiende corona con oficio competitivo; Inglaterra combina pegada, ritmo y futbolistas decisivos; y Portugal aparece como otro rival capaz de crecer en eliminatorias. España, por su parte, tiene argumentos propios: presión alta, centro del campo técnico, extremos desequilibrantes y una generación joven que ya compite sin complejos. Por eso el primer puesto de grupo puede ser crucial: no gana títulos por sí solo, pero puede dar aire, evitar desgaste temprano y permitir que La Roja llegue a las rondas decisivas con más margen para imponer su fútbol. En clave local, el interés por el fútbol internacional también tiene eco en el Bierzo, como se vio cuando la RFEF incluyó El Toralín como subsede del Mundial 2030, un guiño que conecta a Ponferrada con el gran escaparate global del balón.

También habrá que mirar a las selecciones que quizá no partan en la primera línea de favoritismo, pero que suelen crecer cuando el torneo se vuelve físico y táctico. Países Bajos, Alemania, Bélgica, Croacia o Marruecos pueden convertirse en rivales muy incómodos si llegan con confianza a las eliminatorias. Para España, la receta pasa por sostener su identidad sin caer en la ansiedad: circular rápido, presionar con orden, protegerse ante las transiciones y aprovechar la calidad de sus extremos. Si logra combinar dominio y madurez competitiva, terminar primera de grupo puede ser el primer paso de una ruta muy seria hacia la segunda estrella.