Mientras el silencio imperaba en otros rincones de la comarca, Moreda vivió este sábado una noche de luz, retranca y reivindicación rural. La Asociación San Roque organizó con éxito una nueva edición de la ‘Fogueira y la Procesión de San Genarín’, una cita que ya se ha convertido en un símbolo de resistencia frente al olvido de los pueblos pequeños.
Una cena con sabor a tradición (y orujo)
La velada comenzó con una cena popular que colgó el cartel de completo tras cerrarse las inscripciones el pasado 1 de abril. Por un precio de 15 euros, los asistentes pudieron degustar un menú estrictamente berciano y de temporada: potaje de vigilia, empanada de pulpo y postres tradicionales. Como no podía ser de otra forma tratándose del “santo pagano”, el orujo blanco fue el protagonista de los brindis, marcando el carácter distendido de la reunión.

Túnicas rojas y cruces de cerveza: una liturgia diferente
Pasada la medianoche, los jóvenes del pueblo encendieron una hoguera en el centro del pueblo, algo que los vecinos del pueblo recuerdan ver desde siempre a sus padres y abuelos, a partir de ahí, los llamados ‘caballeros de la túnica roja’, tras la necesaria preparación en un garaje, portaron en andas a la mascota de Moreda por las calles del pueblo, también el nombrado nuevo Cofrade de Honor de San Genarín hizo su penitencia a pie y cargando una cruz elaborada con cajas de cerveza mientras, unos improvisados romanos llevaron a ritmo de azotes al penitente “cilindro”.
Lejos de querer faltar al respeto a las celebraciones religiosas, los organizadores subrayan que el objetivo de esta procesión es hacer algo puramente social y lúdico y que recuerde a todos que hay personas que viven en el entorno rural.
Al finalizar la procesión realizada a oscuras por las calles el pueblo, se vivió un divertido momento con la lectura de un pergamino para proclamar a “Cilindro” como nuevo Cofrade de Honor de San Genarín, a quien se le entregaron simbólicamente las llaves del pueblo en señal de agradecimiento por su ayuda a la comunidad.
El rugido de un pueblo de veinte vecinos
Aunque el censo invernal apenas roza las 20 personas, el sábado, en su cuarta celebración, medio centenar de parroquianos se congregaron en el Bar el Límite de la localidad.
“El año pasado éramos cuatro gatos; este año somos medio centenar los que hemos venido a disfrutar”, explicaban desde la organización, satisfechos por ver cómo estas iniciativas —al igual que el exitoso festival Moreda Rock— sirven para revitalizar la vida social del pueblo durante todo el año.
Y es que el festival – que ha llegado a congregar 800 almas en alguna de sus ediciones – es un gran aliciente para los vecinos de Moreda, a pesar de que es muy difícil ponerlo en marcha: “Contamos con 1.000€ de ayuda para todas las fiestas del año, por eso vendemos rifas, camisetas etc, “para que te hagas una idea, la banda Bokiot que tocaron en la edición de 2025 tenía un caché de 18.000€, hay años que hemos conseguido superávit, guardándolo para la siguiente edición, si sale mal, el dinero sale de nuestro bolsillo”.
El broche final a la procesión lo puso la ‘fogueira’, que iluminó el cielo de Moreda, simbolizando la luz de un núcleo rural que, gracias a la unión de sus vecinos, se resiste a la despoblación con humor, respeto y mucha convivencia. ¡Ah! y unas cervezas en El Límite, el bar del pueblo que acoge feliz a los forasteros que vamos a visitarle.

























