Hay funciones que llegan al Teatro Bergidum con un cartel que las precede. Y luego están las que directamente entran por la puerta grande haciendo reverencia. Es el caso de ‘Los cuernos de Don Friolera’, el montaje dirigido por Ainhoa Amestoy que se ha colado en ocho categorías de los próximos Premios Max —nada menos que Mejor Espectáculo, Mejor Dirección, Mejor Adaptación, Mejor Espacio Escénico, Mejor Vestuario, Mejor Actriz, Mejor Actor y Mejor Elenco— y que la crítica especializada ha colocado en lo más alto de lo mejor de 2025.
La función se verá en el Bergidum el próximo viernes, 27 de febrero, a las 20.30 horas, dentro del programa Platea del Ministerio de Cultura. Las últimas localidades, a un precio de 15 euros, están ya a la venta. Y quien se quede fuera tendrá que esperar a que la compañía vuelva a girar, porque este esperpento valleinclanesco lleva meses cosechando aplausos y llenos allí por donde pasa.
El bulo, la honra y el esperpento más actual
Valle-Inclán escribió ‘Los cuernos de Don Friolera’ en su momento de plenitud literaria, como parte de la trilogía ‘Martes de Carnaval’. La obra cuenta la historia del teniente Astete, apodado Friolera, un militar que recibe un anónimo con información falsa sobre su mujer y entra en una espiral de celos y violencia que le supera. Lo que podría quedar en una anécdota costumbrista se convierte, en manos del genio gallego, en un aquelarre tragicómico sobre la honra, las apariencias y el poder destructivo de las habladurías.
Hoy, en una sociedad especialmente sensible a la violencia de género, la obra se enfrenta al reto de mostrar ese desparpajo mortal sin caer en la insensibilidad. Amestoy ha logrado el equilibrio: su adaptación, fiel al texto original —incluyendo las poéticas acotaciones del autor—, convierte el esperpento en un espejo incómodo donde mirarnos. Porque las fake news, los bulos y las medias verdades que circulan por Internet tienen más que ver con la honra calderoniana de lo que creemos.
Una actriz con raíces bercianas
Hay un aliciente extra para el público de Ponferrada. En el reparto brilla Lidia Otón, actriz que pasó su adolescencia en la ciudad y cursó el bachillerato en el Instituto Álvaro de Mendaña. Otón, que ahora encarna a uno de los personajes femeninos de esta tragicomedia, comparte escenario con Miguel Hermoso, Armando del Río, Ester Bellver, Miguel Cubero, Pablo Rivero Madriñán, José Bustos e Iballa Rodríguez. Un elenco que la crítica ha calificado de “magistral” y que ha sido determinante para que el montaje aspire al Max al Mejor Elenco.
Lo que dice la crítica
“Una de las propuestas que confirman la recuperación y vitalidad de nuestras artes escénicas”, sentenciaba El Cultural al incluirla en sus listas de lo mejor del año. El Confidencial destacaba “la agudeza cómica, la originalidad escénica y el ritmo que el texto exige”. Y ABC, por su parte, subrayaba “un equilibrio, profundidad y sentido dramático pocas veces visto en un esperpento valleinclanesco en décadas recientes”.
Candidata a ocho Premios Max, incluido el de Mejor Espectáculo, la obra de Ainhoa Amestoy llega a Ponferrada para demostrar que el teatro clásico puede ser moderno, incómodo y necesario. Y de paso, para que el público local pueda sentir como suya a una de las actrices que lleva el nombre de la ciudad por los escenarios de medio país.
Teatro Bergidum. Viernes, 27 de febrero. 20:30 horas.
Entradas: 15 euros (últimas localidades disponibles).





