Llegó al Bierzo atraído por su riqueza mineral y terminó convirtiéndose en uno de los empresarios más enigmáticos que han pasado por la comarca. Su nombre era Fritz Honigmann, aunque en Congosto lo conocían como “el Alemán” o simplemente Don Federico. Fue el impulsor de Coto Vivaldi, la explotación minera que extrajo miles de toneladas de hierro de las entrañas de lo que hoy ocupa el Pantano de Bárcena, contribuyendo a la reconstrucción de una Europa devastada tras la Segunda Guerra Mundial.

Bajo aquellas montañas se escondía una veta inmensa de mineral de hierro que, junto a la empresa Minero Siderúrgica de Ponferrada y su Coto Wagner, enviaba a diario vagones y vagones de hierro hacia los puertos del norte de España con destino a rehacer una Europa destruida por la guerra.
El origen de Coto Vivaldi y la fiebre del hierro en el Bierzo

En 1951 se constituyó la Sociedad Coto Vivaldi y Anexas S.L., una sociedad participada por entre otros el Banco Bilbao Vizcaya y presidida por Fritz Lipperheide, reconocido miembro de las SS alemanas. La denuncia minera para la extracción había sido presentada previamente por la Sociedad Explotaciones Industriales y Mineras Barrios-Garnelo con los que llegaron a un jugoso acuerdo.
Una persona cercana a Pedro Barrios, solía recordar una frase que resume bien la magnitud del negocio. Cuando observaba los vagones cargados de mineral en la estación de San Miguel de las Dueñas decía:
“Cada vagón que sale de aquí, gano un caldero de duros.”
No exageraba. La sociedad berciana había alquilado la explotación a Coto Vivaldi por cinco pesetas —un duro— por cada tonelada extraída.
En su primer año de actividad, 1953, la mina alcanzó las 92.000 toneladas de hierro extraídas, en 1956 ya sacaba 365.000 toneladas, alcanzando en su mejor momento la cifra de 2.500 toneladas en un sólo día, mineral que era transportado por tren hasta A Coruña y Bilbao, desde donde partían en buques hacia Alemania y, en menor medida, al Reino Unido. Europa necesitaba acero, y el Bierzo tenía la materia prima, la explotación vivió unos años de trabajo incesantes que dieron trabajo a Congosto y a pueblos limítrofes hasta que ante una menor demanda. fue decayendo los pedidos y con ello las ventas.
Las instalaciones fueron desmanteladas en 1977 y la empresa se extinguió oficialmente en 1978. Parte de las infraestructuras —situadas en el desaparecido pueblo de Posada del Río— quedaron sumergidas bajo las aguas del embalse. Otras, como las tolvas de carga, aún pueden verse en la carretera entre Congosto y San Miguel de las Dueñas, además de varios edificios integrados hoy en el entorno del Club de Golf Bierzo.

Un pasado incómodo: nazismo, espionaje y vigilancia aliada
Honigmann nació en Burtscheid, Alemania, en el seno de una familia vinculada a la metalurgia y al carbón. Instalado en la ciudad industrial de Essen, en Westfalia, se afilió al partido nazi y fue miembro activo en los años previos y durante la Segunda Guerra Mundial. Allí se casó con María Boeddinghaus Bayer, con quien tuvo dos hijos. Durante la contienda llegó a ser nombrado cónsul en la Noruega ocupada.
Tras el final de la guerra, se trasladó a Bilbao, donde continuó su actividad empresarial en el sector metalúrgico y estrechó lazos con el empresariado vasco. Sin embargo, su nombre no pasó desapercibido. Figuró en investigaciones relacionadas con ciudadanos alemanes protegidos por el régimen franquista tras la guerra. Fue vigilado, como otros empresarios de origen alemán, dentro de los registros elaborados por los Aliados sobre bienes y actividades germanas en países neutrales, en el marco del proyecto internacional conocido como Safe Haven.

El “Nido de Águilas” berciano
Quienes aún recuerdan a Don Federico lo describen como un hombre afable, cercano con sus trabajadores y respetado en Congosto, donde participaba en todas las fiestas. La madre de Conchi trabajó para él y recordaba que era muy presumido, se cambiaba de camisa todos los días, algo que en los años cincuenta no era habitual. La figura de Fritz siempre estuvo rodeada de cierta aura de misterio, incluso algunas fuentes aseguran que esta casa, separada del pueblo sirvió como escondite de otros alemanes que viajaban a través de España para embarcar hacia países de Latinoamérica.
En 1957 financió la restauración del Santuario de la Virgen de la Peña, incendiado en 1936. Pese a ser protestante, sentía —según testimonios locales— una profunda devoción por la Virgen. Este gesto fue decisivo para que el Ayuntamiento le concediera permiso para construir su vivienda en el Monte Turcia, aunque nos recuerda Santiago, vecino de Congosto que su idea inicial era construir su vivienda en Castropodame, al subir junto a su mujer al monte Turcia, se quedaron fascinados por el lugar.
El resultado fue una imponente casa con vistas privilegiadas al valle del Bierzo, cuya ubicación y estética evocan inevitablemente al célebre Nido del Águila de Berchtesgaden, en los Alpes bávaros, residencia de descanso de Adolf Hitler. La comparación alimentó durante décadas la leyenda en torno a su propietario.
Fortuna, declive y nuevos negocios
En 1963 fue cesado de su cargo con una indemnización millonaria: 40 millones de pesetas de la época. Lejos de retirarse, inició una nueva explotación minera en la misma veta, aunque ya en la Maragatería, en Prado Rey, cerca de Astorga. Allí inició de nuevo la extracción de hierro para la exportación, también una cantera de balasto con la que creo un ramal del ferrocarril para sacar vagones de mineral a las vías de Renfe con destino hacia el puerto de El Musel en Gijón
Diversificó además sus inversiones: fue propietario de una gasolinera y del Bar Minero, los dos en Astorga y hasta patrocinó un equipo de fútbol. La demanda de hierro desde Alemania cesó y aquí finalizaron sus andanzas empresariales.

El final de una historia que sigue viva en el Bierzo
Su familia no residió de forma permanente en el Bierzo, aunque tanto María su mujer, como sus hijos visitaron Congosto con frecuencia., En 1977 falleció su esposa, María Boeddinghaus. Poco después contrajo matrimonio con su secretaria, Rose Marie, una mujer delgada y elegante que dedicó su vida a cuidar de Honigmann.

El 12 de marzo de 1980, Federico —Fritz Honigmann— falleció a los 75 años. Su secretaria heredó entre otras propiedades la vivienda del Monte Turcia, posteriormente la vendió a un empresario de Villaverde, este lo reformó he hizo un restaurante que tuvo unos años de mucho éxito, más tarde se construyó un edificio como hotel y, tras varios cambios de propiedad, en hotel-spa. Cerró en 2024. Actualmente funciona como alojamiento turístico.
Bajo las aguas del pantano de Bárcena permanecen los restos del pozo 3, el más rentable, una explotación minera que ayudó a reconstruir Europa. Sobre el monte, aún se alza la casa que alimenta la leyenda. Entre ambos escenarios se mueve la figura de Fritz Honigmann: empresario brillante, personaje controvertido y uno de los capítulos menos conocidos de la historia reciente del Bierzo.


Bibliografía y fuentes:
– Familia Barrios troncoso.
– Fotografías propias, de Teresa Rano y Santiago.
Agradecimientos a Santiago Insunza y Conchi por su testimonio
– Reportaje en la revista Bierzo de Javier Ramón Teijelo.
– Mota Zurdo, D. (2025). El Servicio Vasco de Información y la Office of Strategic Services en la frontera hispanofrancesa: de la Red Medusa a la Operación Safehaven (1942-1945). Aportes. Revista De Historia Contemporánea, 41(118). Recuperado a partir de https://www.revistaaportes.com/index.php/aportes/article/view/905.
– Revista Mundo Hispánico





