El Teatro Bergidum de Ponferrada rendirá tributo a uno de sus artistas más icónicos, Rafael Álvarez “El Brujo”, con una intensa semana de actividades del 3 al 7 de febrero, en el marco del 30º aniversario de la reapertura del teatro. Fue precisamente “El Brujo” quien, en octubre de 1996, se subió por primera vez al escenario del Bergidum tras su rehabilitación, marcando el inicio de una nueva etapa cultural en la ciudad.
La programación combina proyecciones, representaciones teatrales y encuentros con el público, poniendo el foco en la trayectoria y la personalidad interpretativa de este actor imprescindible del panorama teatral español.
Programación completa:
- Martes 3 de febrero – Sala Río Selmo (19:30 h) – Entrada libre
Proyección especial de La taberna fantástica, obra de Alfonso Sastre dirigida por Gerardo Malla, con la que “El Brujo” alcanzó la consagración. El actor presentará y comentará la grabación conservada en el Centro de Documentación Teatral. - Miércoles 4 y jueves 5 de febrero – Teatro Bergidum (20:30 h)
Representación de Lazarillo de Tormes, adaptación de Fernando Fernán Gómez que el actor interpreta desde 1991. Un montaje que, según Álvarez, reflexiona sobre “la marginación, el hambre y la vivencia dura de la infancia”. - Viernes 6 y sábado 7 de febrero – Teatro Bergidum (20:30 h)
Puesta en escena de Iconos o la exploración del destino, uno de sus últimos estrenos. Un monólogo que mezcla humor y tragedia clásica, explorando los relatos mitológicos griegos desde una perspectiva contemporánea y lúdica.

Las entradas para las funciones en el Bergidum están a la venta a 15 euros cada una, con una oferta especial para asistir a las dos obras por 24 euros, disponible únicamente en taquilla. La proyección del martes en la Sala Río Selmo es de acceso gratuito.
Esta semana temática no solo celebra la larga relación de “El Brujo” con Ponferrada y su público, sino que también subraya el papel del Bergidum como espacio cultural de referencia en la comarca. Un reencuentro con un artista que, a lo largo de tres décadas, ha hecho del escenario un lugar para la reflexión, la emoción y, sobre todo, el arte vivo.




